El hijo de la leyenda

Narración por Paul Antoine Matos, edición por Rogelio Flores e Ilustración por Gabriela García Landa

Solo entré al boxeo porque soy talentoso, no porque me guste. Mi familia quedó en bancarrota después que a mi padre, político notable, lo encarcelaran por corrupción. Mi padre fue el chivo expiatorio del ex gobernador. El cabrón nos prometió que nuestro dinero lo recuperaríamos pronto. Eso fue antes de terminar su mandato y de que huyera del país, el muy hijo de puta. 

Lo bueno es que mi padre no tardó en ser liberado de la cárcel. Sus contactos ayudaron a exonerarlo, como prometieron, pero después se olvidaron de su antiguo amigo y cómplice.

Como pasé de una escuela llena de mirreyes, a una de puro naco, mis compañeros se burlaban de mí y de mi familia. «Ratero», me decían; «este wey nos chingó, vamos a madrearlo», presumían antes de caerme en bolita a golpes. Yo sentía miedo, porque pensé que me iban a dar un navajazo.

Después de la cuarta putiza, decidí defenderme. Al líder de ellos me lo agarré con solo dos ganchos a su cara. El pobre pendejo no regresó a clase en una semana. A su lamehuevos le di dos madrazos en el estómago y se quedó sin aire. Al tercero le abrí la ceja. Los demás huyeron y no me volvieron a tocar.

Fui llamado a la oficina del director.

-Pinche junior, me cae que si saliste como tu papá. Si él se chingó al pueblo, tú te chingas a los hijos del pueblo. Tienes un don nato.

Yo me quedé callado, pero él siguió hablando. 

-Esa furia la puedes usar para madrearte a quien quieras, solo que la tienes que dirigir. Vas a empezar a boxear con mi cuñado, por él han pasado las últimas glorias pugilísticas de este país.

Conforme peleaba mantenía un récord invicto que llamaba la atención del pueblo. Mi padre, que despreciaba a la gente, vio que era su oportunidad para ganar dinero de nuevo y recuperar su hueso en la política.

Cuando salgo al ring, me anuncian: de pantaloncillo verde, blanco y rojo, 160 libras de peso, 1.75 metros de estatura, un récord invito con 16 knock outs, Samuel «el Raterito» Cervera, hijo del próximo gobernador del estado, una leyenda.

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