Mantenga la calma

Relato por Alejandro Toussaint, ilustración por Gabriela García Landa

Respire. Debe de permanecer tranquilo. Es solamente un dolor agudo en el pecho que no lo deja respirar. Intente relajarse aunque su frecuencia cardiaca esté aumentando de tal manera. Trate de contar. Uno, dos, tres, uno, dos, tres, unodostres, unodostres. Qué más le dan los calambres en los pies, no le dé importancia. Y la sudoración y la vista nublada y el mareo. Cosa de todos los días.

Respire. A usted no le está dando un infarto. Sabemos que es el candidato ideal para padecerlo, pero no. Hoy no. Solamente es este instante de angustia máxima. Por ello el abismo no lo deja respirar y el vacío le dificulta la visión. El sinsentido de su vida es la causa del ardor en sus manos y pies. Y ese latido que crece. Y ese agujero en el estómago. Y ese silencio total. Y esa desolación. Sí, usted acaba de morir de un ataque de ansiedad. Por favor mantenga la calma.

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