Despertar

Texto por Alejandro Toussaint, ilustración por Daniel Atilano Casillas

La vida. La realidad. El peso exacto de las cosas. Los segundos, los minutos, las horas. Millones de secuencias lógicas que se repiten incansablemente todos los días. Otro tanto de secuencias emocionales cuya frecuencia es algo menor, no tanto. Despertar. Caminar un poco más hacia la muerte. Dormir. Soñar. Despertar. Pasar los días como se pasan las páginas de un libro en el que no reparamos. Dormir o combatir el insomnio. Comenzar otra vez.

Mirar las variaciones en la luz, sentir el incremento del calor. Llegar al momento del cenit. Decrecer. Acercarse a la oscuridad donde comienzan los horrores, las pesadillas. Tomar una píldora. Dormir. Dormir. Dormir.

Amanecer antes de tiempo, con la vida que se mete a la fuerza entre las venas, que separa los párpados, que combate cada espacio a través de movimientos repetitivos, no siempre voluntarios. Dormir. Volver a empezar. Volver a terminar. Hasta que un día ya no. Simplemente no más. Nunca por decisión propia. Imposible dejar un cuerpo hermoso. Hay demasiados líquidos. Demasiados olores. Demasiadas cicatrices.

Pero bien podría ser que en un momento azaroso todo eso cambie. Y entonces…

Enamorarnos de los cadáveres. Ya no incendiarlos. Y con la muerte como el ideal de la piel, trastocar toda la historia y todos los tiempos. Olvidar las creaciones, las explosiones iniciales, las eternidades, los vectores de dirección. Eliminar todos los pasos en falso para dar lugar a los caminos verdaderos. Imposible sucumbir ante una sola realidad. Despertar.

Saber que el espectáculo en frente es un caleidoscopio. Sublimar la
pasión por el miedo lo mismo que el amor. Reflexionar antes del mínimo movimiento. Incluso el del leve viento del sur. Redimensionar en todo momento aunque el mundo perdiera todas sus escalas, sus medidas, sus valores.

Desechar al máximo hasta el punto en el que el planeta de tan ligero se saliera de su propio eje. Dormir con la ignorancia absoluta de si alguna luz en algún momento volverá a brillar.

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