¿Por qué no una vela?

De la recopilación de archivos del 2011 de Gabriela García Landa. Ilustrado por Ángel Castañón.

Si me quieres dar un obsequio regálame una vela, 
es todo lo que necesito para completar mi colección.
Tengo mis poemas favoritos en un cuaderno.

Tengo miles de canciones que me hacen bailar, 
tengo una docena de rosas en un vaso de cristal,
pero todavía me hace falta una vela.

Así que si quieres obsequiarme algo, regálame una vela 
para prenderla en las noches y poderla admirar
observando las bellas flamas que gozan danzar.

Para leer un buen libro sin que me falte la luz,
para que la inspiración no me falle
y que al prenderla recuerde que me la diste tú. 

Si no sabes qué darme, la mejor opción es una vela
que se consuma con mis días sin dejar de brillar
y que deje sus cenizas como muestra de eternidad.

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