Ráfagas

Arte de Gabriela García Landa

Por Alejandro Toussaint. Arte por Gabriela García Landa, óleo pastel sobre papel.

Tomamos las armas. Queríamos matarlos a todos. Sangrientamente. Dolorosamente. Con cuchillos. Desmembrándolos. Descuartizándolos. Desangrándolos. Queríamos escuchar los gritos. Las súplicas. Los llantos. Queríamos el dolor. Todo el dolor. En todas sus manifestaciones. Eran niños. Eran hombres. Eran ancianos. Eran mujeres. Eran animales.

Queríamos ver cómo sollozaban. El miedo. La incredulidad. Ser arrancados de la existencia a la fuerza. En grupo. Tomándonos nuestro tiempo. Era una puesta en escena. Los espectadores tenían que morir. Era un sacrificio. Tendrían que ayudarnos los artistas. Para bañarnos en sangre. Para alcanzar lo sublime. Para tatuar los lienzos con la sangre de los muertos. Tendría que venir el segundo batallón. Y abrir fuego. Pum. Pum. Pum. Ratatá. Ratatá. Ratatatatá.

Y luego el silencio. El maravilloso silencio. Los ecos ya lejanos. La tranquilidad absoluta. Tomamos las armas. Ya sólo quedó espacio para la locura. Para la melancolía absoluta. Para la nostalgia. Nuestros vivos estarían muertos. Y ya nada sería posible. Podríamos autoinmolarnos. O no. Ya éramos dioses.

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