Gris

Un relato escrito por Ricardo Huitrón Jaime, ilustrado por Gabriela García Landa.

La mañana transcurrió sin mayor contratiempo. Lo usual: despertar a regañadientes dependiendo del horario del jefe en turno, ducharse y vestirse con saco, camisa y el símbolo de la esclavitud moderna por excelencia: la corbata. Después hay que salir de prisa, de malas, sin haber disfrutado del café que, una vez más, se quedará a medias, se enfriará y perderá su magia. Café que tan solo unos minutos después será basura.

Sales de una casa que no es tu casa y dejas los libros para después, para cuando ya puedas hacer lo que te venga en gana. Eso sí, siempre después de las 7 pm y sujeto a la misericordia del de arriba. Ese espacio después de la oficina que se te otorga para buscar la felicidad, el sentido de la vida y esperar enamorarse.

-Carajo, cómo me gustaría aprender a tocar el piano.

El camino al trabajo es gris: edificios y gente gris, cielo y nubes grises. El verde vida había quedado en el olvido para muchos como yo que ya no podían darse ese lujo.

De pronto, como si se activara un mecanismo de autodefensa, me recordé de pequeño, sin sogas al cuello disfrazadas de etiqueta. Cuando mamá no me permitía salir de casa sin suéter porque aun y cuando fuera verano siempre existía la posibilidad de enfermar; o esperando en la mesa de la cocina mientras ella preparaba chocolate caliente cuyas burbujas indicaban que estaba listo. La imagen que guardo de ella es como un caleidoscopio: colorido, envolvente y atemporal.

Un claxon de un coche a los lejos me regresó a la realidad gris. Me detuve, contemplé el camino que yacía adelante y di media vuelta.

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