Liberté

La despertó una ráfaga de viento furiosa, cubriéndola de nieve. Titiritaba. Bostezó largo y profundo mientras estiraba los brazos y las piernas que habían permanecido enrolladas, simulando un ovillo durante la madrugada. Finalmente se levantó rígidamente y con una lentitud alarmante para una niña. Sus ojos estaban hinchados e invadidos por algunas lagañas, trató de abrirlos y apreciar el horizonte. A lo lejos todo era blanco, puro y sin sazón. Frío, helado.