Monstruosidades

Recuerdo las noches de brujas de mi infancia. Mi hermano siempre se disfrazaba de diablo y el resto del año le rezaba a las imágenes de santos que coleccionaba como calcomanías. Carlitos tenía un disfraz de calavera. Cada Halloween se paseaba orgulloso por los pasillos aterrando a los niños del grado menor, pero en la intimidad de su casa lloraba cuando sus hermanos y primos exclamábamos con tono fantasmal, ahí vieeene la calaaaca, al unísono.