Monstruosidades

Recuerdo las noches de brujas de mi infancia. Mi hermano siempre se disfrazaba de diablo y el resto del año le rezaba a las imágenes de santos que coleccionaba como calcomanías. Carlitos tenía un disfraz de calavera. Cada Halloween se paseaba orgulloso por los pasillos aterrando a los niños del grado menor, pero en la intimidad de su casa lloraba cuando sus hermanos y primos exclamábamos con tono fantasmal, ahí vieeene la calaaaca, al unísono.

Vuelta hacia atrás

Intentas girar tu espalda para ver si acaso hay una puerta o ventana a través de la cual te estén observando, tomando notas quizás. Tu designio es repentino y tus músculos no te responden, frustrado tratas otra vez, una más, y otras cuantas. Quieres explotar, pero te tranquilizas e inhalas el ambiente tóxico que te rodea, exhalas, sacas todo como dragón: lento y sonoro. «Una ultima vez» te dices en voz alta y cuentas «1, 2, 3, 4», para el «5» tu tronco alcanza los 45º, y entonces escuchas… escuchas un «no» firme.